Anécdotas Romanas (VI): "El año de Julio y César" - Profe de Letras
Sin embargo, Julio anduvo más listo. Llevó sus leyes directamente a los Comicios, en los que podía votar el pueblo, y comenzó a apoyarse en los tribunos de la plebe, que agitarían a las masas para que aquellas votaran en favor de las propuestas de César. Esto bloqueaba en parte las medidas que los senadores pudieran tomar en contra.
Además, nuestro viejo conocido se ganó poderosísimos aliados, que también habremos visto nombrados cientos de veces o incluso en películas: Marco Licinio Craso y Cneo Pompeyo Magno. Estos dos hombres controlaban Roma por encima de cualquier otro, el primero de ellos gracias a su incalculable riqueza y el segundo debido a su prestigio como militar y el número de sus legiones. Entre los tres, dirigieron los destinos de Roma a su antojo en lo que se conoció como el Primer Triunvirato.
Así, el pobre Bíbulo en su consulado no tuvo mucho que hacer, ya que incluso los intentos de parar las leyes a través del veto no surtían efecto gracias a los Comicios y los tribunos, como hemos dicho. Y aunque intentaron agitar las calles –práctica política muy popular en la época-, uno de los días le salió mal la jugada y le lanzaron una cesta de estiércol a la cabeza. Imaginaos cómo quedaría el muchacho.
Posiblemente traumatizado después de aquello, Bíbulo se entregó a la vida contemplativa de observar los cielos y las estrellas para observar los augurios y el destino que le estarían reservados a Roma por apoyar a César, que publicaba diariamente para que todo el mundo se enterase. Con esta táctica sucia, al no acudir a su puesto, intentaba parar las decisiones, ya que él no acudía a depositar su voto.
No le sirvió de nada, claro, y César seguía aprobando por ley cuanto quería. Esta imposibilidad ante el gobierno férreo de Julio, llevó a que en la época se acuñara una expresión que ha quedado para la historia.
Los Romanos no nombraban el año con un número, como nosotros, normalmente, sino que lo nombraban diciendo los nombres de los cónsules que habían ejercido el poder aquel año. Así, para referirse a aquel año de 59 a. C., los romanos decían que ese había sido “el año de Julio y César”, en vez de “el año de Bíbulo y César”, por ejemplo.
Además, como los romanos eran unos graciosetes, remataron la faena agregando un par de versos la mar de salados:
Non Bibulo quidquam nuper, sed Cesare farctum est:Que en cristiano quieren decir:Nom Bibulo fieri consulte nil memini
Nada por Bíbulo, sino que todo se hizo por César.No recuerdo que nada se hiciera bajo la aprobación de Bíbulo.
Con esto, dejaban patente que la función de Bíbulo en el consulado había sido nula.
Fuentes:
- Vida de los Césares - Suetonio (Libro electrónico)
- Césares - José Manuel Roldán (Libro electrónico)
- Wikipedia - Gayo Julio César
- Wikipedia - Marco Calpurnio Bíbulo
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