En el terreno de la dramaturgia, hablamos de tragicomedia para referirnos a un tipo de obra teatral, en la que se combinan episodios dramáticos con cómicos, aunque principalmente son piezas realistas. Asimismo, se trata de un término que se usa en la literatura y el cine. Su origen se remonta a la cultura grecorromano, y con el paso del tiempo ha ido evolucionando conservando algunos de sus rasgos principales.
Características de la tragicomedia
Para entender e identificar mejor cuando nos encontramos ante una tragicomedia, y poder así diferenciarla de otros géneros, nos encontramos ante una serie de características principales del género que hay que tener en cuenta, y que son los siguientes:
Protagonistas
La historia en las tragicomedia siguen las andanzas de un héroe que tiene que hacer frente a diferentes obstáculos para tratar de conseguir alcanzar el objetivo final, que habitualmente está relacionado con la ambición, el poder, la justicia o el amor, entre otros.
Personajes secundarios
Además del protagonista, que es un héroe, en la trama nos encontramos con otros personajes que aportan un tinte dramático o cómico, según corresponda, y que tratan de hacer que se transmita la ambigüedad característica de la vida del propio ser humano.
Por lo general los personajes secundarios son arquetípicos y acompañan al protagonista, siendo habitualmente su fiel amigo y compañero de aventuras, que suele tener un tinte de humor, el antagonista, la dama, los criados o el sabio. Estos son los personajes secundarios habituales en la tragicomedia.
Tema
En lo que respecta al tema a tratar en la tragicomedia, lo habitual es que se cuenten las aventuras del héroe, que debe afrontar obstáculos para conseguir un objetivo, que puede ser sentimental, social o político. Si supera los mismos, consigue ir realizando pruebas que lo van acercando al objetivo a medida que avanza la obra.
En algunas ocasiones el final tiene tintes humorísticos, mientras que en otros los obstáculos se alejan de su meta final, lo que hace que acabe teniendo un final trágico.
Fuerzas externas y contradicciones
Existen distintos elementos, que van más allá de la existencia del antagonista, que pueden ir en contra del héroe a la hora de conseguir sus objetivos, siendo a menudo fuerzas abstractas como el azar, la suerte, el destino u otros elementos de la naturaleza, entre otros. De esta forma, el protagonista debe lidiar con distintas fuerzas externas a la hora de conseguir su objetivo.
Por otro lado, existen contradicciones en los seres humanos, ya que los personajes se enfrentan a dilemas morales más que evidentes. En este sentido, se hace énfasis en el contraste entre los sentimientos y la razón, entre otros.
Sátira y sarcasmo
Asimismo, hay que tener en cuenta que hay elementos humorísticos que son parte de la historia en un sentido crítico con respecto a diferentes problemáticas sociales como la discriminación o la pobreza entre otros. De esta forma, en muchas ocasiones el humor está sustentado en la ironía y el sarcasmo, así como en la sátira.
Estructura de la tragicomedia
Para poder conocer en mayor medida qué es una tragicomedia, se debe tener en cuenta su estructura de este género dramático, siendo estas unas composiciones breves que carecen de estructura fija. En ellas los personajes son simples y se encuentran concebidos basados en estereotipos, lo que hace que faciliten que la obra avance, dado que con celeridad se introduce el conflicto.
El final de la tragicomedia es habitualmente rápido y simple, y acostumbra a tener un final feliz para el héroe, que llega a conseguir su objetivo después de una prolongada travesía en la que habitualmente tiene que lidiar con el sufrimiento.
Ejemplos de tragicomedias
Algunos ejemplos de tragicomedias son los siguientes:
- «El mercader de Venecia» – William Shakespeare (1596-1599): Esta obra aborda temas de amor, justicia y prejuicio. Aunque tiene elementos cómicos, como las artimañas de Falstaff, también toca temas oscuros como la discriminación y la venganza, llevando a la audiencia a experimentar una gama de emociones.
- «El enfermo imaginario» («Le malade imaginaire») – Molière (1673): Esta comedia de Molière es una sátira de la clase médica y la hipocresía social de la época. Aunque se centra en las exageradas hipocondrías del protagonista, Argán, también aborda cuestiones serias de la medicina y la manipulación.
- «Noche de reyes» («Twelfth Night») – William Shakespeare (1601): Esta obra de Shakespeare mezcla elementos de comedia y tragedia. La historia gira en torno a los enredos amorosos y las identidades equivocadas, pero también aborda temas de pérdida y confusión emocional.
- «La tempestad» («The Tempest») – William Shakespeare (1611): Aunque a menudo se clasifica como una comedia, «La tempestad» tiene elementos de tragedia, especialmente en la historia de Próspero y su destierro. Sin embargo, el final feliz y la reconciliación de los personajes principales hacen que se clasifique como tragicomedia.
- «Las aves» («Όρνιθες» u «Ornithes») – Aristófanes (414 a.C.): Este antiguo autor griego es conocido por sus comedias políticas y sociales. «Las aves» trata sobre dos hombres que huyen de Atenas para crear su propia ciudad en el cielo, desafiando a los dioses. Aunque cómica en tono, la obra también critica la corrupción y la ambición desmedida, aportando elementos trágicos a la narrativa.







