El diálogo es un intercambio de información, ya sea verbal o escrita, que se da de forma recíproca y en la que se produce la comunicación de dos o más personas. Estas van alternando el papel de emisor y receptor de una forma ordenada. Se trata de uno de los recursos literarios (como también lo son la aliteración, la hipérbaton o la hipérbole, entre otros) que usan los escritorios en sus narraciones, para así que aparezcan dos o más personajes y puedan facilitar información que intercambian entre ellos.
Para que un diálogo pueda llegar a producirse es imprescindible que suceda los siguiente:
- Debe existir un intercambio de papeles. Es decir, debe existir un cambio de roles, al que podemos llamar «intervenciones» o «turnos de palabras», alternándose de esta forma el papel de emisor y el de receptor del mensaje.
- En el sentido más estricto de la palabra, el diálogo es oral. Sin embargo, también puede darse por escrito, como sucede en el género dramático o en cualquier narración literaria en la que existe conversaciones entre diferentes personajes.
- Mientras se encuentran dialogando, los interlocutores hacen uso de signos no verbales. Este es el caso de los signos kinésicos, como los gestos o la postura corporal; o los signos paralingüísticos, como la entonación o la propia intensidad de la voz.
La organización de un diálogo
Antes de hablarte de los diferentes tipos de diálogo existentes, conviene recordar cómo se organiza un diálogo, que habitualmente dispone de estos cuatro momentos:
- Apertura. Este tiene lugar al comienzo de la conversación e indica el deseo de entablar la misma, a través de la invocación del destinatario. Se realiza a través de una llamada de atención o un saludo.
- Orientación. En este momento el diálogo es dirigido hacia el tema o asunto que se va a tratar y sobre el que versará la conversación.
- Desarrollo. En este momento los interlocutores, sean dos o más, hablan acerca de ese tema, pudiendo hablar al mismo tiempo de otros temas o de subtemas relacionados.
- Cierre. En este momento se da por concluido el diálogo, un momento en el que los interlocutores intervinientes en la conversación se despiden el uno del otro.
Tipos de diálogo
Al hablar de los tipos de diálogo hay que recalcar que existen diferentes formas de clasificarlos atendiendo a diferentes criterios. Te vamos a explicar cada uno de ellos:
Según el medio o canal en el que se producen
En función del canal o medio en el que se produce el diálogo nos podemos encontrar con:
- Diálogos orales. Son aquellos que tienen lugar a través del uso de la voz y son efímeros, es decir, que son parte de un momento determinado en el que se enuncian y transmiten.
- Diálogos escritos. En este caso, como se puede deducir, tienen lugar de forma escrita y tienen una mayor permanencia en el tiempo, ya que se pueden leer tantas veces como se desee, e incluso en un tiempo diferente al de la enunciación. Este es el caso, por ejemplo, de las conversaciones en aplicaciones de mensajería instantánea o los correos electrónicos.
Según la intención de los hablantes
De acuerdo a la intención de los interlocutores, podemos distinguir entre:
- Diálogos literarios. Este tipo de diálogos se incluyen, en su mayoría, en relatos de ficción como novelas, obras de teatro, cuentos y películas. A su vez se pueden clasificar en diálogos internos, cuando tienen lugar en la propia cabeza de un personaje, ya sea fruto de su imaginación o a modo de recuerdo; o diálogos externos, que son los que son parte de la trama de la obra y tienen lugar entre diferentes personajes.
- Diálogos no literarios. Estos no cuentan con una intención artística, sino que buscan transcribir situaciones de la vida real o simplemente tienen lugar en ella. En este caso se puede distinguir entre diálogos formales, que son los que se producen en un contexto formal y planificado; y diálogos informales, cuando se producen sin planificación previa o entre personas con gran confianza, recurriendo al uso de expresiones coloquiales y un lenguaje menos formal.
Según las circunstancias del acto comunicativo
En función de las circunstancias que rodean al acto comunicativo, podemos distinguir entre:
- Diálogos espontáneos. Se producen en situaciones o contextos amistosos o familiares, sin requerir de planificación previa, siendo así la gran parte de las conversaciones que mantenemos en nuestro día a día.
- Diálogos planificados. Se corresponde con los contextos sociales más formales y que necesitan de una planificación previa por parte de los interlocutores del diálogo, como sucede en el caso de entrevistas, debates, mesas redondas, reuniones…
Según la interpretación o no del narrador
Por último, según la interpretación o no del narrador, podemos clasificar los diálogos en dos tipos diferentes:
- Diálogos directos. Se trata de diálogos que se basan en insertar las palabras de los personajes tal y como las dijeron. Aparecen cuando el narrador deja de hablar al lector para ser los propios personajes los que lo hacen. Para la inserción de las citas se usan comillas o rayas y un verbo de dicción, como «respondió», «gritó» o «dijo».
- Diálogos indirectos. En los diálogos indirectos, la figura del narrador hace referencia a aquello que cada personaje dice. No obstante, en este caso todo el contenido comunicativo es dicho por un tercero, que es el que indica al lector quién fue el que dijo cada cosa.







