Altas capacidades: Qué son y cómo afectan a los niños que las tienen

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Las altas capacidades (AACC) son, cada vez, más frecuentes entre la población infantil. El término no es nuevo; sin embargo, a lo largo de los años, su definición se ha ido modulando y adaptando, así como la importancia de abordarlo de manera óptima.  Y es que las altas capacidades necesitan ser comprendidas, entendidas y trabajadas desde la profesionalidad y en todos los ámbitos de la vida. Son muchos los docentes que deciden formarse en esta realidad tan habitual, realizando un máster en altas capacidades, con el objetivo de poder ofrecer una educación adaptada a las necesidades individuales de este tipo de alumnado.

¿Qué son las altas capacidades?

Llamamos altas capacidades (AACC) a aquellas capacidades intelectuales que una persona posee potenciadas de manera innata. Este término se acuña a los niños y niñas cuyo coeficiente intelectual es igual o superior a 130 (en algunas comunidades puede haber variabilidad en cuanto a la puntuación de corte). Estas altas capacidades suponen una puntuación media formada a partir de puntuaciones altas en diferentes áreas cognitivas, por lo que no necesariamente supone un rendimiento superior en todas ellas.

Los alumnos y alumnas con altas capacidades necesitan beneficiarse de una serie de recursos psicopedagógicos que permitan potenciar sus capacidades intelectuales y limar las dificultades que este término puede conllevar. Y es que, más allá de tener una capacidad intelectual superior, pueden presentar problemas conductales, emocionales e incluso sensoriales. Además, es frecuente que las altas capacidades vayan acompañadas de otros trastornos, como los Trastornos del Espectro Autista (TEA). Por todo ello, el diagnostico y tratamiento de las altas capacidades debe realizarse de manera profesional y multidisciplinar.

¿Qué características y síntomas posee un niño con altas capacidades?

Los niños y niñas con altas capacidades pueden presentar infinidad de rasgos o características diferentes. No obstante, existen algunos rasgos comunes a todos ellos, capaces de definir, en líneas generales, el comportamiento de esta población. Estos son:

  • Memoria privilegiada: La persona con altas capacidades destaca por su excelente memoria, capaz de facilitar su día a día de manera significativa, pues pone a su disposición datos importantes en el momento preciso.
  • Alto razonamiento y pensamiento lógico: La capacidad de razonamiento de los niños y niñas con altas capacidades sobrepasa las capacidades normales. Además, se rigen por pensamientos lógicos, cuestionándose normas y formas de actuar que atenten contra la lógica.
  • Gran capacidad de lenguaje: Generalmente, estos niños y niñas han aprendido a hablar a edades muy tempranas, (entre los q12 y 18 meses) y presentan un vocabulario muy rico y funcional.
  • Facilidad para aprender: Los aprendizajes específicos en un niño o niña de altas capacidades se dan de manera temprana. Es bastante habitual que aprendan a leer, sumar y/o restar antes de los 4 años, de manera autodidacta. Transfieren estos aprendizajes a otras áreas de conocimiento de manera muy sencilla
  • A nivel conductual, los niños y niñas de altas capacidades pueden presentar problemas a la hora de acatar normas que no resulten lógicas, así como problemas emocionales.

¿Cómo duermen los niños con altas capacidades?

El sueño de los niños y niñas con altas capacidades puede variar en función de las diferencias individuales de cada uno de ellos. No obstante, resulta habitual que este tipo de población presente problemas para conciliar el sueño, debido a su amplia y constante actividad cerebral y la necesidad de estar activos cognitivamente.

¿Cómo se diagnostican las altas capacidades?

Las altas capacidades deben ser diagnosticadas por un equipo altamente cualificado en este tipo de problemáticas. Los psicólogos especializados se encargan de ello.

El diagnóstico se basa en la administración de una prueba de inteligencia adaptada a la edad del evaluado, así como otras pruebas que pueden resultar útiles en función de las características individuales de cada niño y niña.

Los resultados de estas pruebas determinarán si existen capacidades intelectuales que destacan sobre la media de la población, y si puede hablarse de altas capacidades. También pueden arrojar la posibilidad de diagnosticar una doble funcionalidad (altas capacidades acompañadas de algún trastorno), así como determinar los recursos que la persona va a necesitar.

¿Qué necesitan los niños con altas capacidades?

Los niños y niñas que reciben este diagnóstico necesitan una atención individualizada y multidisciplinar, con el fin de atender y abordar aquellas dificultades y potencialidades que presentan.

A nivel pedagógico, se necesita una adaptación de los contenidos curriculares, así como la posibilidad de usar diferentes materiales para poder enfocar su aprendizaje a través de sus puntos de interés.

A nivel emocional y conductual, se necesita la intervención de psicólogos, psicopedagogos y otros terapeutas especializados, con el fin de trabajar las dificultades asociadas a estas áreas y conseguir un funcionamiento lo más adaptado posible a la sociedad actual.

Si bien es cierto que las altas capacidades cuentan, aún hoy, con muchos estigmas y mitos, es necesaria su normalización para que las personas con un coeficiente intelectual superior puedan disfrutar de una inclusión efectiva y real. Trabajar por estos derechos está en nuestra mano. ¡Aporta tu granito de arena!

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